Parece que fue ayer que tenía 12 años y empecé con esto. Es raro. Se me hace extraño pensar que lo creé cuando tenía 12, todavía no caigo. Pero sí, como dijo Abril(una de las mejores cosas que me trajo el blog) hace poco acá, seguro en una nostalgia poderosa, "las vueltas de la vida" nos llevan devuelta a los blogs. Con ella nos conocimos en el proceso, pero vamos transitándolo juntas desde mandarnos choclos por Wpp a jugar ajedrez online sin saber las reglas(hola, sí, acá estoy siendo ultra auto-referencial)
Volviendo al tema, cree este blog en otoño: sé que parece una pelotudez, pero con el tiempo me dí cuenta que todos mis proyectos los suelo empezar en esta época del año. Son cosas que se fueron dando, pero creo que esta llegada de ideas masivas en esta estación, se deben a su hermosa luz y a la perfecta armonía en los vientos. No me parecen casualidades cuando lo pienso. Los colores van cambiando y todo cobra ese no sé qué que me hace entrar como en un estado de paz/relajación y me ayuda a ver más claramente los problemas o las cosas.
Desde hace una semana aprox., estoy teniendo un montón de ideas de textos que quiero hacer y cosas que me parecen copadas para ir subiendo. Durante este tiempo estuve escribiendo algunas reseñas que nunca superaron el borrador; pero igual estuve haciendo unas reseñas medianas en Goodreads. Si les interesa eso, les aconsejo que me sigan/agreguen ahí. Puede que suba acá otras, pero como todo: se va a ir dando. "Que fluya como sangre de menstruación"
Este año, este mes, empecé la facu y todavía me estoy acomodando. La verdad es que es un montón de material el que hay que leer y las actividades que hay que hacer, así que no sé si voy a retomar esa frecuencia de un post por semana. Voy a ir escribiendo lo que vaya teniendo ganas y subiéndolo, aunque todes sabemos que como adicta a la planificación en algún momento ponga una frecuencia.
Las cosas que pienso ir escribiendo:
-Reseñas en inglés y en español. No me acuerdo si publiqué o no la entrada donde comentaba que terminé el curso de inglés que hice durante años(y que por un grupo de mierda, publicaba las reseñas los sábados cuando salía de cursar. Como para equilibrar la balanza, vio?) y alcancé un nivel B2 y C1. Después de tanto aprender de esa forma tradicional, quiero ir probando nuevas formas. En Goodreads, estoy haciendo esto también, pero más cortitas de lo que hacía antes acá. También estoy aprendiendo sueco, pero ese es otro tema jaja
-Listas de pelis. Pelis favoritas de X temática, nuevas ediciones de pelis feministas
-Escritos propios.
-Tips de fotografía.
-Artículos sobre menstruación. Hace poco empecé a hacer activismo sobre menstruación porque es algo que le pasa a la mitad de población y de lo que casi no se habla. Todos los cuerpos menstruantes pasamos por esto y creo que si sabemos lo que nos pasa, podemos vivir de una manera más libre. Recordemos: No todas las mujeres menstrúan y no todas las personas que menstrúan son mujeres. Igual con esto también tenía ganas de hacer un podcast, veremos qué onda.
Esta foto me la saque este otoño encuarentenada, estuve sacando un montón de fotos y mejoré un montonazo también. Es súper ultra proporcional.
Pd. Mientras se cargaba la foto pensé que sería lindo publicar los jueves porque es mi día favorito de la semana. No tengo todavía la frecuencia, pero como decía antes, que fluya.
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Tomar las guitarras
En este momento,
si sos mujer o disidencia y tocas la guitarra, estás gestando la revolución. La
revolución de empezar a tomar un lugar dentro de lo que históricamente se nos
fue vedado: ser creadoras de la música. En esta industria siempre quisieron que
seamos grupies o musas, pero ahora gritamos “ya no más”.
Julia Mengolini, periodista feminista
argentina, dijo “Quiero ver pibas arriba de los escenarios, no las quiero más
atrás de los camerines. Ya tenemos las herramientas para combatir esa opresión.
No es fácil, pero las tenemos. Entonces ese privilegio, ahora pasa a ser una
responsabilidad para pelear por la señora que vive en el medio del campo de
Formosa y que la está violando su padrastro desde hace 20 años.”. Creo que esta
es la arenga que nos llevó a muchas a tomar al fin la decisión de empezar a cumplir
ese sueño de tocar la guitarra nosotras mismas y dejar de idealizar al chabón
de arriba del escenario. Julia además de
decirnos que está la posibilidad de que ocupemos esos lugares-que no es menor-,
nos remarca que es importante levantar las problemáticas y preocupaciones de
las personas que transitan un mismo cuerpo de lucha. Por más que las cadenas de
unas sean distintas que las de las otras, derribar trabas y privilegios siempre
nos libera a todas, y si hablamos de tener la posibilidad de darle voz a
narrativas es fundamental que tomemos la palabra para poder dar a conocer
nuestras realidades.
El mundo de la
música es hostil para las mujeres en todos lados por ahora, pero en EEUU con la
farándula y la frivolidad como moneda corriente, es un desafío mayor. Cuando
Taylor Swift se pudo finalmente posicionar en el mundo de la música, no
tardaron en llover críticas que no tenían base en lo compositivo o en lo
musical, sino en que quien estuviera haciéndolas y ganando dinero con ellas
fuera una mujer. Despectivamente, entonces, crearon el término de “factor
Taylor Swift” para maldecir un poco el empoderamiento femenino que podría traer
que una piba del campo se haga famosa y que, entonces, miles se posicionaran
como creadoras. Desacreditan todo su trabajo porque lo hizo una mujer, basta
con ver el amable trato que tienen con Shawn Mendes o Ed Sheeran, músicos
varones del circuito pop que también usan arreglos electrónicos, guitarras y
hablan de romances.
El productor de
Cosquin Rock, José Palazzo, dijo que no hay muchas mujeres que toquen bien,
pero Barbi Recanati, una rockera argentina, denuncia que no todas las bandas de
varones son buenas y que muchas participan en los festivales por acomodos y por
complicidad con quienes los organizan (que, oh casualidad, también resultan ser
varones). Lo que ella rescata principalmente es el fenómeno de multiplicación,
identificación y proyección que se daría a gran escala si se aplicara el cupo
en los festivales, ya que muchas mujeres verían esos festivales con cupo y
proyectarían su propia banda. De esta forma, la calidad musical se renovaría y
el ámbito se convertiría en uno mucho más interesante y diverso.
Desde hace 60
años que en nuestro país no se le da espacio a las mujeres en el rock. Cuando
pensamos en les roqueres de acá de las últimas décadas, pensamos en
masculinos(Spinetta, Charly, Ceratti, Pappo…) ni siquiera en su momento se les
dio el lugar y/o el reconocimiento merecido a las mujeres. Para ejemplificar
esto, los premios Gardel siempre premiaron a hombres, salvo en dos ocasiones
desde su creación en 1999: Mercedes Sosa y este año a Marilina Bertoldi.
Ante la afrenta y la violencia de todos los
abusos y atropellos cometidos por bandas de varones hacia mujeres y minorías
que estuvieron saliendo a la luz desde el año pasado, tenemos que defendernos y
depurar el ambiente musical de esta forma de vincularse tan patriarcal. Tenemos
que tomar las guitarras para poder renovar y cambiar definitivamente todos esos
manejos tan naturalizados, pero sumamente violentos del circuito. Que la
revolución feminista llegue a todos lados, principalmente a las industrias
culturales que construyen nuestras realidades y nos permiten el derecho del
ocio, y que nos deje abandonar el lugar de musas para darnos la libertad de ser
creadoras.
Aguas
Me sumerjo en el agua como si fuera volver de alguna forma
al útero. Renazco en cada subacuático, los pulmones se me llenan de vida en
cada brazada, admiro los anillos que crean mis dedos al entrar al agua, miro
las burbujas de la respiración paulatina. Después de cuatro años de no nadar,
volver es casi como renacer. A medida que avanzo los pensamientos se aclaran y
pareciera que vuelo. Los pies van y
vienen a su propio ritmo, divertidos de retomar ese vaivén acuático.
Llego al otro extremo, terminamos. Les compañeres van
llegando y se acercan demolides a las botellas. Un chico de nariz aguileña, con
aspecto de cuervo mira, evalúa y se va acercando cual ave carroñera. La
profesora da una actividad tranquila: 100mts de pecho. Salgo y vuelvo a mi
ciclo de admiración. Es increíble que haya pasado tanto tiempo distanciada de
algo que me hace tan bien. Ya en los últimos metros se me escapa una risa, que
viaja en una burbuja para explotar distención en alguna otra parte.
Tomo un poco de agua y el cuervo viene agotado. Con mirada
lasciva reflejando las ansias de una nueva conquista, empieza a tratar de
entablar una conversación. Se embarra y contradice a las pocas palabras, el
silencio lo confunde y una respuesta sarcástica lo termina de descolocar. “Nunca
te miré mucho, me resultas conocida pero no... Bueno, sí, te estaba mirando.
¿Sabés por qué te miraba?” Se me levanta una ceja, ¿qué pelotudez llegará a
decir este intento de langa? Pensé en una o dos, divertida ya de tanto paki.
-Porque me molesta mucho que una mina sea más
rápida que yo. Lo mismo me pasó con ella -Mira a la profesora, de unos dos años
más que él-, no la pude alcanzar nunca.
El tablero se da vuelta y la respuesta me descoloca a mí. Ni
siquiera el cloro pudo secarme tanto alguna vez. ¿De verdad me está diciendo
eso? ¿De verdad es tan de manual esto? Si lo contara, parecería mentira de tan
burdo que es.
-Y, encima, ¿cuántos tenés? 15-16, ¿no? - continúa
envalentonado por poder al fin decir eso. Casi que se podía ver el pensamiento
en sus ojos: “a esta la hago comer de la mano como buen macho dominante”
-16 recién cumplidos. - contesto sin dejar el shock de tal
repentino arranque.
-Bueno, y encima sos una pibita de 16 años… y sos más rápida
que yo. – agrega, casi con la libido en la lengua, el fiel seguidor de “La
cátedra del macho” de Coco Sily. - Ahora hice trampa porque te quería alcanzar…
Me fui en pique de crol una parte y no te llegué ni a tocar los pies.
Si el músico facho es un milico con guitarra, éste es un
macho con patas de rana. Me quedé en silencio, viendo el ejemplo de machismo
teórico más claro del mundo. Los galgos de ese esquema patriarcal de relaciones
tóxicas tirados, me asquearon. El agua se volvió hielo duro y denso. No le
respondí con el machismo internalizado y con la complicidad que esperaba, ni
siquiera el atisbo de una sonrisa se divisaba en mi cara. El de la nariz de
águila lo supo y tomó agua, un poco para hidratarse y otro poco para disolver
la tensión del aire. No era su día de aciertos, se ve.
Hicimos algunos metros para elongar los músculos y salimos.
Ni el agua ni el juego de burbujas pudieron volver a distenderme.
Todavía dura de tantos impactos, caminé hasta casa. Y recién
ahí, a metros del portón naranja tan distinto al fondo celeste de la pileta, se
me ocurrió el revés pichotesco que canalizaba toda mi inverosimilitud y toda mi
bronca: “¿Sabés? Además de ser mina, tener 16 años, no nadar desde hace 4 y,
adiviná, ser feminista, soy más rápida y más estable que tu masculidad.”
Hubiera sido letal.
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| Foto: Simone Manuel, primera nadadora afroamericana en ganar los Juegos Olímpicos |
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